Blog dominical de la parroquia Corazón de María de Gijón, Asturias

La hora de Dios (Mc 1,14-20)

Loca 
 
Hay muchos inconscientes que rescatar.
Hay muchos corruptos que regenerar.
Hay muchas desuniones que restañar.
Hay muchas pobrezas que erradicar.
Hay muchas heridas que curar.
Hay muchos esclavos que liberar.
Hay muchas mentiras que desterrar.
Hay muchas lágrimas que enjugar.
Hay mucha paz que construir.
Hay muchas ruinas que levantar.
Hay muchas esperanzas que hacer brotar.

Vivimos momentos de tensión a nivel mundial. Por una parte, observamos cómo la espesa niebla de la incredulidad va cubriendo la geografía del planeta tierra ocultando el rostro de Dios. Nuestra sociedad urbana, como Nínive, está llegando al tope de su resistencia. Por otro lado, la crisis económica, la contaminación, la violencia, la inseguridad ciudadana, las drogas y el SIDA, y sobre todo, la corrupción y falta de valores éticos están degradando la vida y poniendo al ser humano contra las cuerdas. Lo que nos amenaza no es el fin del mundo, sino una destrucción progresiva y lenta que nace del deterioro de las fuentes de la vida y de los valores morales. Ante todo esto, tenemos motivos para pensar que también hoy el momento es apremiante.

Como a Jonás, Dios nos apremias a emprender el anuncio del mensaje de salvación. Marcos nos relata en su evangelio que después cómo después que apresaron a Juan el Bautista, Jesús vuelve a Cafarnaún donde fija su residencia y donde viven los pescadores que forman el primer núcleo de sus discípulos. Marcos señala que “Jesús vivía como allegado en la casa de Simón y Andrés, con Santiago y Juan” (Marcos 1:29). La primera predicación de Jesús es clara y contundente, decía: “El plazo está vencido, el reino de Dios se ha acercado. Tomad otro camino y creed en la Buena Nueva” (Marcos 1:14-15).

De esta manera llama Jesús a la reflexión y a un cambio de vida. Se acaba la larga espera del pueblo judío porque ya está a la puerta el reinado de Dios. Dios se ha acercado hasta nosotros en su Hijo para unirnos y reconciliarnos. No nos impone más mandamientos, sólo nos pide que le creamos a Él y a sus palabras.
Este es el núcleo fundamental del mensaje de Jesús: la Buena Noticia del reino de Dios. Y nos abrimos a esta BUENA NOTICIA cuando CREEMOS que Dios, no solamente existe, sino que nos dejamos impregnar en la experiencia de lo que Él es: ¡¡¡AMOR!!!

Este mensaje se hace presencia y encarnación en la persona de Jesús, el anunciador del reino.

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Comentarios en: "La hora de Dios (Mc 1,14-20)" (1)

  1. en esta hora la incertidumbre de la vida me acongoja y los pensamientos de maldad afloran
    pienso en dios. tambien en jesus su hijo por quien somos salvos y busco su palabra y la encuentro aqui en esta pagina. gracias señor.

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